sábado, 5 de junio de 2010

Ser maestro

Al saber que soy maestra, la gente suele preguntarme qué enseño. Cuando explico que soy tutor de niños de infantil o de primaria, generalmente responden con un '¡Ah!' tan soso que te quedas pensando: ¿Sólo un ¡Ah!? ¿Sólo un ¡Ah!?
Pero claro, es que la carrera de magisterio se la saca cualquiera, magisterio está "chupao", en esa carrera solo se aprende cancioncitas... "Es un pinta y colorea". Y claro, es que enseñar lo puede hacer todo el mundo...
A esas personas yo les pregunto:
¿En que sitio sino allí me abrazaría una guapa jovencita y me diría que me quiere? ¿Dónde más podría atar lazos al pelo, ajustar cinturones, ver un desfile de modas a diario y aunque siempre me vista de la misma manera, oir decir que mi ropa es muy bonita? ¿Dónde más podría guiar en la escritura de las primeras palabras una manita que quizás algún día escriba un libro o un documento importante? ¿En qué otra parte olvidaría mis penas porque tengo que atender arañazos, cabecitas y corazones afligidos? ¿Dónde conservaría el alma joven, sino en medio de un grupo cuya atención es tan efímera que siempre debo tener a mano una caja de sorpresas? ¿En qué otro sitio derramaría lágrimas porque hay que dar por terminado un año de relaciones felices? ¿Quién sino los maestros son el motor del cambio? ¿De verdad puedes decirme tú, que tanto me infravaloras, que no me envidias?
A TODOS LOS MAESTROS Y MAESTRAS DE EDUCACIÓN INFANTIL Y PRIMARIA QUE TANTO SIEMBRAN, PARA QUE OTROS RECOJAN, GRACIAS MAESTROS/As

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